Durante la interpelación que realizara la Asamblea Nacional, el Ministro del Poder Popular para el Ambiente, Alejandro Hitcher resumió los avances para recuperar el Río Guaire, indicando que gozaba de buena salud.

Tal afirmación generó decenas de reacciones en la comunidad conservacionista venezolana, por un lado sorprendidos por la afirmación ministerial, y por el otro, esperanzados por el aparente progreso reportado por el representante del gobierno nacional.

Sea cual sea la verdad, recuperar el Guaire es un tema complejo. Hacen falta importantes inversiones en tiempo, dinero y tecnología, además de un estricto seguimiento de las obras, con indicadores que midan el progreso de su recuperación, sin manejos políticos ni promesas incumplibles.

Para que tengamos una idea de lo complejo que este proceso puede ser, alrededor de 3 décadas fueron necesarias para recuperar el Río Tamesis en Inglaterra, declarado muerto en 1957. Situaciones similares se han descrito para los Ríos Sena en París y Rin en Alemania, cuyas complejidades requirieron la participación de diversos sectores de la sociedad europea, con la debida coordinación y cooperación entre todos ellos.

Habida cuenta de los procesos ecológicos esenciales que suceden en un río, su recuperación puede ser muy lenta, progresiva y requiere de mucha transparencia en su actuación, apoyando sus acciones con una efectiva coordinación inter sectorial, el mejor talento y conocimiento disponible en las universidades, la participación del empresariado en el tratamiento de sus aguas servidas y en la co-inversión de las obras, la contraloría social de las obras y proyectos por parte de las comunidades y las ONG, la información propositiva de los medios de comunicación social y el liderazgo técnico y financiero del gobierno, como autoridad ambiental de Venezuela.

La recuperación de un río no sólo se da “aclarando el agua”, sino también devolviendo los atributos naturales del vital líquido y recuperando su biota inicial, formada por plantas y animales que originariamente existían en la cuenca, y que poseen una función específica dentro del ecosistema. Después de todo un río no es sólo agua, sino una comunidad de elementos y factores bióticos y abióticos que conviven con él.

Goce o no de buena salud, el Guaire es una excelente oportunidad para que todos los sectores del país unamos esfuerzos en pro de su recuperación, un proceso que en mi opinión personal, pudiera requerir mucho más del tiempo originalmente planificado, pues las inversiones son multimillonarias, las acciones a emprender complejas y la problemática a abordar  muy diversa a lo largo de la cuenca y en toda su extensión.

Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS

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