La idea del desarrollo es una noción de la historia moderna y parte de la concepción del progreso, cuyo origen fue a su vez la idea de crecimiento de la riqueza y acumulación de capital. Sin embargo hablar de desarrollo implica mucho más que crecimiento económico,  pues se concibe como el crecimiento acompañado también  por los cambios sociales necesarios que permiten el aprovechamiento y la utilización de la técnica y la ciencia al servicio de la humanidad entera.

Bajo la creencia fiel de que los recursos son infinitos e inagotables se han planteado numerosas teorías para favorecer a la humanidad. Lamentablemente el modelo de crecimiento y desarrollo seguido hasta el presente ha generado efectos indeseables tales como concentración de la riqueza, deterioro ambiental, injusticia social e inequidad y pérdida de la diversidad cultural.

Debido a que este modelo está en crisis se hace necesario buscar un nuevo paradigma para el desarrollo que cubra retos importantes como superar la pobreza, lograr la equidad intergeneracional, transitar hacia una democracia participativa donde no se impongan ni los proyectos ni las soluciones, entre otros.

Es  la búsqueda de este nuevo paradigma lo que hace que en la última mitad del siglo XX se inicie la preocupación por la sostenibilidad del desarrollo. Desde los planteamientos del Club de Roma, en 1968, hasta la aparición del término “desarrollo sustentable”, en 1984, en el informe dela Comisión Mundial de Ambiente y Desarrollo, convocada por la ONU, el interés por hermanar dos términos hasta ese momento distantes, ambiente y desarrollo, han ido en aumento.

El desarrollo sustentable involucra tres dimensiones: la sustenatbilidad ecológica, la económica y la social. Vistas a corto plazo estas tres dimensiones pueden entrar en conflicto. Es a largo plazo cuando se reconocerá su interdependencia y su relación se volverá más o menos complementaria.

La gerencia del desarrollo sustentable pasa por reconocer lo señalado anteriormente. Implica además cumplir con los compromisos adquiridos nacional e internacionalmente con respecto a esta nueva visión del desarrollo. En este sentidola Agenda21, documento aprobado enla Conferenciade las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en 1992, es la respuesta de la comunidad internacional hacia la intensificación de los esfuerzos hechos para promover el desarrollo sustentable y ambientalmente racional en todos los países. En Venezuela, como en la mayoría de los países del mundo,  las contradicciones de gestión aunadas a la falta de recursos económicos, técnicos, y en algunos casos, jurídicos, y la profundización de la pobreza y la inequidad social han hecho que su problemática ambiental sea compleja con las subsecuentes consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida de las poblaciones humanas. Esta situación, aunada al desconocimiento  dela Agenda21 por parte de las autoridades y de la ciudadanía en general, han hecho que la implementación del desarrollo sustentable se haya visto obstaculizada.

Sin embargo cada día se hace más latente la necesidad de tener un desarrollo donde lo económico, lo social y lo ambiental estén en equilibrio. Es hacia ese norte donde debemos ir y  todos somos responsables de llegar.

Dra. Cecilia Gómez Miliani
Directora del Capítulo Barinas de VITALIS (cgomez@vitalis.net) y Profesora de la UNELLEZ

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