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Por Esmeralda Mujica, @EsmeraldaMujica (*)

32 años tratando de reconocer el valor al Aquarium de Valencia ha sido todo un tema en la vida de una persona que alguna vez decidió recibir un legado de alguien que amó profundamente a esa institución, Juan Vicente Seijas. La resistencia del Aquarium de Valencia como institución en sus 40 años de existencia, frente a diversas gestiones de su ente rector, la Alcaldía de Valencia, lo pone nuevamente en el ojo del huracán.

De enero a abril del 2011, el Aquarium de Valencia enfrentan la peor crisis de su historia por la muerte de 4 ejemplares de toninas (Inia geoffrensis), de 6, quedando solo dos ejemplares, Zeus y Dalila con alrededor de 48 años que pudo sobrevivir por 29 años. Sin embargo, el jueves 9 de junio de 2016 muere Zeus el ejemplar joven con solo 11 años de edad y con él desaparece el único ejemplar, prueba de la única experiencia exitosa de reproducción de esta especie fuera de sus ambientes naturales, que se mantenía en el Aquarium de Valencia.

¿Por qué decimos esto?

En diciembre 2013, 4 profesionales calificados en el área (Esmeya Díaz, Ph.D. INFACES-UC; Mario Palacios, Ph.D. FACYT/UC, Lic. Alexis Mendoza y Esmeralda Mujica aceptaron el reto de pertenecer ad honorem a la Junta Directiva de la Fundación J. V. Seijas, Aquarium de Valencia y regresarle su credibilidad como organización social para la educación de los visitantes, investigación, conservación y brindar una adecuada y sana recreación a los diferentes públicos. Después de 17 meses vimos que el bienestar animal, la educación y el manejo de las especies no era prioridad y el 60 % de la junta directiva ponen el cargo a la orden, frente al Alcalde del Municipio Valencia, en su propio despacho, con la esperanza que hiciera correctivos. Se entregaron los informes de gestión de la Vicepresidencia, con un diagnóstico de los aspectos técnicos que debían hacerse a nivel del acuario, el terrarium-serpentario, zoológico, de sus planes de colección  y a nivel del manejo de  las toninas y los sistemas de soporte de vida para las diferentes secciones, con  la necesidad de realizar inversiones y cambios a corto y mediano plazo del parque. Toda una lucha para que las cosas cambiaran, para que se ejecutaran, que la gerencia hiciera los correctivos pero en vano se desconocieron los estándares, solo actuando en un solo sentido y a la final poco importancia por el bienestar animal.

El mayor de los males…la política sin meritocracia

Cómo defender una institución zoológica de políticas mal concebidas, donde la meritocracia no existe. Cómo saber cuáles son las prioridades de las instituciones zoológicas del siglo XXI, los estándares mínimos para la colección si no hay interés por conocer los avances en materia de gestión de acuarios y/o zoológicos, qué hacer en materia de investigación, en educación o el mensaje de conservación, sin la capacitación y sin conocer el DEBER SER. Gente que manda a otros, pero no saben cómo, donde y cuando lo deben hacer. Quien dá los lineamientos? Quien define prioridades? Están capacitados quienes reciben las instrucciones o se aceptan cambios para avanzar?

Un logro de mucha gente, pero apegado a los conocimientos

Durante 23 años los cuidados, pero también con dificultades para mantener a las toninas se dieron, pero  el compromiso de sus cuidadores, veterinarios  mantuvo el protocolo de manejo para los ejemplares, que incluía: una nutrición con raciones y pesos ajustado al estado de desarrollo de cada tonina,  entrenamiento diario y su monitoreo de comportamiento, el monitoreo de su calidad de agua y su sistema de filtración, el control veterinario riguroso cada 6 meses que incluía el lavado estomacal como tratamiento preventivo, y el suministro de medicamentos específicos para cetáceos en cautiverio, cada vez que fuese necesario. Todo ello originó que el Aquarium de Valencia fuese la única institución en el mundo que ha podido reproducir y mantener por años a dichos ejemplares.

Un futuro incierto pero con esperanza

Alrededor del mundo los acuarios y zoológicos reciben más de 700 millones de visitantes al año y este poder de convocatoria da una importante ocasión para inspirar actitudes en los usuarios, de la comunidad del entorno a fin de favorecer la biodiversidad nacional e internacional. Se habla de que más del 10% de la población mundial ha visitado alguna vez el zoológico u acuario y ha tenido la posibilidad de un encuentro cara a cara con la fauna silvestre, quizás el único, en un mundo intensamente urbanizado, en el que los humanos incidimos directamente en más del 80% de la superficie de la tierra.

Cuando organizaciones zoológicas y de conservación se unen con la academia, con el gobierno y con la comunidad organizada, el alcance que se tiene es exponencial. Estas instituciones se convierten en una ventana de conocimiento hacia el mundo natural, que contribuye a generar en los visitantes y demás audiencias, actitudes y comportamientos positivos hacia el resto de la naturaleza, para  beneficio de ambos (Ajami, F. 2016)

Hoy se puede decir que éstas organizaciones sociales  como son los zoológicos y acuarios han experimentado cambios significativos en la manera como se mantienen y se cuidan a los animales, en los mensajes que se comunica, y en los esfuerzos que realizan a nivel de construcción de capacidades, investigación y conservación de la biodiversidad.

 

(*) Bióloga. Directora de VITALIS en Carabobo. Miembro de la Asociación Venezolana de Parques Zoológicos y Acuarios

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