Nallely Valdez

Por Nallely Valdez, @NallelyGValdez (*)

No hay idea que inspire más a un joven que decirle que puede cambiar el mundo… Hace algunos años alguien lo susurró a los oídos de quien hoy escribe este texto y que hoy trabaja todos los días por esparcir el mensaje “Todos podemos ser agentes de cambio”.

Un agente de cambio es una persona que ha decidido sumar y multiplicar las acciones que realiza todos los días en el entorno en el que se encuentre: familia, círculo de amigos, trabajo, escuela, etcétera. El concepto ha venido creciendo de un modo exponencial en los últimos años; sin embargo, desde la antigüedad han existido una serie de líderes inspiradores que no se llamaron nunca a sí mismos agentes de cambio, pero que el contexto histórico en que vivían les llamaba a erradicar y abolir aquellas instituciones o sistemas que deshumanizaban a las personas. Si bien hoy ser agente de cambio no significa –necesariamente– hacer grandes obras para la historia de la humanidad, sí persigue que la vida personal de cada individuo impacte de manera positiva y haga historia en la de alguien más.

Entre tantos adjetivos para describir a los agentes de cambio hoy se resalta el coraje, que a pesar de tener distintos significados alrededor del mundo, su origen nunca cambia. Coraje proviene del latín “cor” que significa corazón. Este significado hace más fuerte la comprensión de la palabra, y es entonces que podemos explicar el modo en el que los agentes de cambio están  actuando todos los días para mejorar su entorno: los agentes de cambio no tienen miedo, porque actúan con coraje y éste proviene de hacer lo que hacen con todo el corazón, y entonces todo el amor esta puesto en la causa por la que luchan y a pesar de estar en el ojo del huracán, en el riesgo de perder “todo lo que tienen” no tienen miedo, y si llegan a tenerlo hacen lo posible por superarlo, saben y confían que lo mejor de este mundo esta apenas por comenzar.

¿Se aprende a ser agente de cambio? Tal vez este tema no requiere preguntas, si no que las respuestas habitan dentro de cada persona que emprende este camino. Algunos dicen que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana, y por consecuente el convertirse en un agente de cambio tampoco es así; sin embargo, existe un momento en la vida de algunas personas donde algo pasa, algo se transforma en su interior que lo invita a cambiar la realidad social que lo envuelve. Este se llama punto de inflexión, y es tan diverso como humanos en este mundo, y se experimenta a través de un choque directo con la realidad o como resultado de una lucha interna con el núcleo social que cada persona habita.

Este punto enciende una luz interior en cada individuo. Se le ha preguntado a una serie de líderes sociales de la actualidad ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Cuál es el origen de la pasión de su trabajo? Y la mayoría coincide en la existencia de este momento que es para muchos el encuentro frente a frente con las problemáticas sociales más duras que vivencian otros individuos, ciudades, países o continentes enteros. Pero ¿qué pasa con los que viven dentro de la problemática? ¿Qué pasa cuando son ellos “la imagen pública” del problema?

¿Cuál es el punto de inflexión de cada ser humano de este planeta? Imposible saberlo, imposible pretender que todos están viviendo puntos de inflexión, cuando sabemos que hay situaciones que no se han abolido nunca, que hay niños que nacen y mueren pobres, que hay comunidades enteras que son sometidas por el sistema a vivir una vida alineada a conceptos particulares.

Es más fácil emprender el camino al cambio para los que han sido más “privilegiados” y que les ha tocado tal vez ser espectadores y actores por decisión de los problemas que buscan abolir.

Muchos lectores se pueden sentir identificados y encontrar de inmediato el punto de inflexión de su vida que los impulso a hacer el cambio, pero, para todos los niñas, niños, jóvenes, adultos y organizaciones que han sido actores por imposición y que no han encontrado ese punto de la vida que ha iluminado sus acciones a futuro, existen algunas soluciones que no han llegado a sus oídos porque se construyen desde el silencio… Facundo Cabral dijo “Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida… El bien es silencioso”.

Estas soluciones las brindan organizaciones que están trabajando por formar a los futuros agentes de cambio, y que su misión particular es encender este punto de la vida que inspire a todos –sin excepción– a vivir su vida con coraje.

Entre las organizaciones que están liderando este movimiento se encuentra el programa Global Changemakers, originalmente programa de British Council, el cual se ha dedicado en los últimos años a capacitar a jóvenes para catalizar el cambio social. Es una red de más de 100,000 jóvenes agentes de cambio trabajando alrededor del mundo con más de 280 proyectos en 128 países. Global Changemakers cree que con el fin de obtener resultados diferentes y de alto impacto es necesario tener un enfoque integral.

Por otro lado se encuentra Ashoka, organización internacional que trabaja para construir un mundo de “Everyone a Changemaker” o “Todos podemos ser agentes de cambio”. Tiene una serie de programas sociales que buscan promover el concepto de agentes de cambio desde escuelas básicas hasta organizaciones empresariales de alto nivel.

Ahora, tener un punto de inflexión en la vida te permite encontrar  propósito, pero no las instrucciones a seguir. En este momento muchas personas ya se encuentran trabajando, y algunos dicen “trabajo por lo que sea, pero que sea para el bien” y entonces el concepto se diluye y a pesar de que les ha quedado claro la idea y el propósito, nadie los orienta en los pasos a seguir en el camino a ser un agente de cambio.

Las instituciones, profesores, padres de familia deberían ser los que ayuden a los jóvenes a enumerar los pasos y presentar las posibles rutas a seguir. La idea de generar un “talento para el cambio” empieza a ser implementada, y a pesar de que falte mucho para tener todas las respuestas, la propuesta se ha venido gestando desde la posibilidad de educar a la juventud en el estudio de las problemáticas sociales, donde aprendan la historia, los movimientos sociales que han intentado cambiarlos, los aspectos negativos y positivos, a tal punto que el joven se identifique y empatice con ese problema llevándolo a elegir su vocación y profesión orientada a encontrar modelos innovadores que resuelvan el problema de raíz.

Este es el camino, el procedimiento a seguir para no dejar que se apague la luz del agente de cambio, incluso orientar esa luz hacía el lugar con mayor oscuridad. Actuar con coraje, sin miedo y desde el corazón requiere una luz que no solo tenga botón de encendido sino un botón de iluminación. Y esto, lo explica Eduardo Galeano en la siguiente reflexión: “…Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Anteriormente se mencionaba a las organizaciones que apoyaban a los jóvenes a encender ese punto de inflexión, pero también hay otras que se encuentran trabajando por el desarrollo de talento de ellos. Estas organizaciones están enseñando a iluminar el mundo con su luz donde en verdad son necesitados.

Fundación Botín, es una organización que promueve el cambio social desde diversos sectores en España y en recientes años Latinoamérica.

Siguiendo la lógica de orientar los esfuerzos de los agentes de cambio culturales, medioambientales, educativos decidieron poner en marcha un programa que formara a los futuros servidores públicos, y entonces solo los de reconocida vocación y dedicación ocuparían los importantes cargos de gobierno responsables de aplicar políticas públicas para el bien de la sociedad latinoamericana.

Se han mencionado organizaciones internacionales que han formado en los últimos años a los líderes sociales de muchas comunidades alrededor del mundo. Estos jóvenes han creado a su regreso a casa nuevas organizaciones locales que se han caracterizado por el desarrollo de talento de jóvenes. Todos los días los inspirados, tienen el compromiso de inspirar a los que los rodean.

Sin embargo, ¿cómo hacemos para llevar este gran movimiento de agentes de cambio a todo el mundo? Los espacios se han quedado cortos y a pesar del increíble esfuerzo de las organizaciones en abanderarlo todos los días sigue faltando aún más. Y es aquí donde brota el paso final para lograr ese mundo donde no existan barreras ni trabajos silenciosos de los agentes de cambio.

Democratizar el ser agente de cambio en todas las sociedades no será, ni es tarea fácil, pero las instituciones de gobierno reconociéndose a sí misma como las que ejercen el poder de los cambios macros deberán caminar hacía una sociedad con espacios establecidos en todos los sectores de desarrollo de futuros líderes para la comunidad en la que habitan. Y la tarea de democratizar este concepto no es tarea exclusiva del gobierno como se podría pensar si no de todos aquellos jóvenes que ya tuvieron la oportunidad de vivir grandes experiencias con apoyo de organizaciones generando su punto de inflexión, les toca ahora a ellos llevar lo aprendido a las comunidades, cosechar la semilla que se las ha regalado. Todos los “fellows”, becarios, Agentes de Cambio, tienen la luz en sus manos…

La sociedad debe dejar de esperar el líder inspirador que venga y cambie el sistema, Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, Malala, son ciudadanos que persiguieron su lucha social con coraje…pero todos, tienen la posibilidad de transformar la vida personal hacia el cambio. El libro sigue abierto, las paginas están en blanco, pero cada día existirá un segundo mágico donde la decisión de convertirse en un agente de cambio con coraje de un joven se hará melodía que llegue a las comunidades en forma de baile y celebración. Hoy cada joven tiene la posibilidad de escribir la historia de su vida, con sus propias manos.

 

(*) Coordinadora de Desarrollo Institucional de Ashoka México, Centroamérica y el Caribe. Co-Fundadora de Conciencias Unidas. nvaldez@ashoka.org

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