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Por Esther Entzana (*)  Ingeniero Industrial

La población de México vive una gran crisis de confianza siendo las instituciones gubernamentales las más afectadas. La gobernabilidad está sujeta a diversos elementos tanto internos como externos, pero sin duda es un factor clave para que cualquier proyecto en tema en sustentabilidad pueda llevarse a cabo, además la educación social-ambiental es otro factor relevante, ya que aseguraría una participación de la sociedad mucho más activa, de gran importancia y valor agregado.

Dentro de los elementos internos del gobierno como ente regulador y fiable, se requiere definir de manera explícita y, además estricta, qué entidades tienen bajo su jurisdicción derechos y obligaciones en temas de sustentabilidad. Me refiero a hacer público y oficial cuales son los derechos y deberes de estas instituciones para con la sociedad y el medio ambiente.

Los deberes abarcarían la gestión, ejecución y seguimiento de proyectos sustentables que sean transparentes, que proporcionen beneficios tanto a las comunidades que sí lo necesitan como al medio ambiente, además de generar algún tipo de riqueza. Ahora, como derechos, se encuentra la libertad de estas instituciones para establecer las reglas siempre y cuando éstas no afecten la integridad el proyecto, de la comunidad o del medio ambiente.

Una manera de asegurar que la información generada no está comprometida por intereses propios de la nación es por medio de auditorías externas. Con el paso del tiempo y con los resultados mostrados, la confianza se recuperará y eventualmente el auditor externo dejará de intervenir para que el sistema ya construido sea alimentado y ejecutado de la misma manera ahora solamente por el gobierno.

Sin embargo, si no se cuenta con una población versada en los beneficios y desventajas de apoyar proyectos de energías renovables, de reciclar o de reusar, aunque éstos se encuentren sean financiados y/o impulsados por el gobierno, no se contará con el interés social necesario para que estos proyectos trasciendan y mejoren.

Al tener información pública y transparente, y además contar con una base educativa fundamentada en los valores universales y con contenido de vanguardia, la sociedad pasa de ser mera espectadora a tomar un papel más activo, ya que además de contar con elementos validados por una institución ajena al Gobierno la cual garantiza en mayor medida que la información es confiable también cuentan con habilidades prácticas y competitivas. De esta manera, se dota al pueblo con un arma muy importante, la cual sirve, tanto para reforzar o mejorar proyectos existentes que surjan de las instituciones ya definidas como para impedir su ejecución. Es un arma de doble filo, pero garantiza una mayor participación ciudadana y por ende el intercambio de ideas entre el gobierno y la sociedad en todas sus formas.

La manera en cómo se gobierna un país y, por ende, en cómo se ejecutan planes y proyectos de sustentabilidad necesita ser analizado desde un punto de vista multidimensional, involucrando factores y demandas tanto sociales(externas) como del (gobierno), de carácter atemporal e incluyentes. México es un país que cuenta con una gran riqueza natural y social, y, a pesar de las situaciones difíciles por la que ha pasado, seguimos mirando a futuro buscando soluciones para aliviar estos males. La educación ambiental y social, así como la transparencia y buen uso de recursos en el gobierno son elementos que se necesitan reforzar de manera urgente para garantizar un cambio irreversible hacia la sustentabilidad.

(*) sthrentzana@gmail.com

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