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Lic. Greta V. Colina H. (*)

 

Avanzamos en una caminata que tiene nueva fecha de inicio y término: 2015|2030. Este tiempo es el  acordado para el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en agenda y adoptados  por los estados miembros de las Naciones Unidas  en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible llevada a cabo en el 2015. 

La agenda tiene como uno de sus intereses ponerle  fin a  la pobreza en el mundo para garantizar el bienestar social bien entendido como:   progreso, paz, igualdad, equidad y sobre todo la sostenibilidad del planeta. Un tiempo para la participación activa y eficiente de todos los actores dentro de  cada sociedad del mundo, cualquier ciudadano que reconozca que  a través de su acción consciente puede hacer abonos para mitigar el deterioro de la Tierra.

Para que está participación ciudadana sea efectiva se hace imprescindible el hecho de estar bien informados con relación a los problemas ambientales. Lograr estar alfabetizados ambientalmente debe ser la prioridad de todas las sociedades y más allá de parecer complicado, imposible y muchas veces desalentadora la idea de transferir este conocimiento,  resulta ser solo una cuestión de sensibilidad y empatía, por lo tanto la educación de este momento,  más allá de ser vista como un desafío,  se presenta llena de oportunidades.

Alcanzar una educación inclusiva y de calidad es el sexto objetivo de los ODS. Resulta necesario entonces  un modelo educativo que se adapte a las nuevas condiciones ambientales  y que tome en cuenta, más allá de los contenidos elementales de formación,   los aspectos sociales-económicos- y ambientales-  de cada región para garantizar un crecimiento respetando el buen uso y aprovechamiento de los recursos.

Si bien la educación ambiental no es la única manera concienciar a la sociedad reconozco que la educación es el mejor vehículo que tenemos para fomentar el amor por la naturaleza.

Enfoquemos nuestros esfuerzos para que exista mayor cooperación y compromiso. Valoremos cada paso, cada acción. Sintamos la fuerza que moviliza cada intensión por tener un mundo mejor. Reconozcamos que mientras más seamos es mejor. Aplaudamos cada descubrimiento científico y tecnológico  que permita la perdurabilidad de nuestros genes y ecosistemas. Apoyemos cada emprendimiento social que repercuta en el bienestar y el progreso de las sociedades,  pero sobre todo alentémonos con la esperanza de que lo que hagamos habrá valido la pena.

Despertemos en nosotros sensibilidad y empatía. 

 

(*) Docente Esp. en Gestión Ambiental Empresarial. gretav.colinah@gmail.com

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