img-20161122-wa002_editAntonio Damián Franyutti León* / @adfral

Existe una dicotomía entre los beneficios económicos del fracturamiento hidraúlico (FH) y las externalidades negativas asociadas a su explotación. Lamentablemente los gobiernos Latinoamericanos han optado por los beneficios económicos a corto plazo, argumentando “el bienestar de la población” sobre la aplicación del principio precautorio de la legislación ambiental.

El FH es un método de extracción de petróleo y gas empleado en formaciones rocosas de muy baja permeabilidad. Durante el proceso se inyecta un fluido altamente presurizado a la formación, (agua, arena y productos químicos), la presión agrieta la formación rocosa y la arena mantiene las microfisuras abiertas lo que permite que los productos fluyan.

Sin embargo, existen impactos ambientales asociados, con implicaciones sociales y económicas, que no han sido bien evaluadas en Latinoamérica, mientras en algunos países de Europa esta técnica se encuentra prohibida.

Una externalidad negativa es el costo que se impone a alguien externo y no a las partes que decidieron ejercen la misma. Bajo este contexto, las comunidades aledañas a los sitios de explotación por FH son quienes resultarán directa o indirectamente afectados, traducida como pérdida de bienestar en el tiempo. Estos impactos ambientales se evidencian en las aguas, emisiones a la atmósfera y suelos.

La contaminación del agua se hace evidente cuando el gas, el fluido o los recortes de perforación migran hacia los acuíferos. Las emisiones a la atmósfera (CH4, CO2, COV’s, NOx, SOx, PST y BTEX)  tienen su origen en el consumo de combustibles fósiles durante el ciclo de vida del FH. En lo que respecta a contaminación al suelo, las fugas en sitios de almacenamiento de residuos, descargas intencionales, derrames de productos químicos o derivadas de tomas clandestinas, pueden ocasionar pérdidas irreversibles a la biodiversidad, al paisaje y a terceros.

Frente a esta situación es necesario, valorarla y actuar en consecuencia, ya que pudiera ser demasiado tarde y los costos asociados por los impactos ambientales y sociales serán incuantificables.

Por lo tal motivo, se deben de desarrollar estudios para el cálculo de estas externalidades considerando las metodologías de la ruta de impacto o de evaluaciones del ciclo de vida e identificar las categorías de impacto sobre las que habrán de centrarse los esfuerzos de valoración económica.

Reconocer las externalidades negativas del fracturamiento hidráulico debe ser una prioridad.

* Ingeniero Químico, estudios de postgrado en Francia en Ingeniería Ambiental. Especialista ambiental en Petróleos Mexicanos. Profesor de Ingeniería Ambiental en la Universidad Tecnológica de México Campus Cuitláhuac.

Contacto: adfranyuttil@gmail.com, Linkedin: https://mx.linkedin.com/in/antonio-d-franyutti

Crédito de la imagen: Portal del Petróleo

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