MarianaTejado.pngMariana Tejado (*)

Dos reformas constitucionales han sido de relevancia para México en los últimos años. La primera de ellas, tuvo lugar en el año 2011 en materia de derechos humanos, y la segunda, es aquella publicada en el Diario Oficial de la Federación en el año 2013 y que ha sido denominada como “reforma energética”, publicándose en agosto de 2014 diversas leyes y reglamentos así como modificaciones a instrumentos normativos existentes que forman parte del paquete legislativo de dicha reforma.

Ambas, son pieza fundamental para el tema de interés “gestión de los residuos generados por la técnica de la fractura hidráulica”, ya que la primera de ellas deja de manifiesto que es necesario que el Estado respete y proteja los derechos humanos y la segunda, tiene dentro de sus múltiples objetivos el impulsar la extracción de gas y aceite de yacimientos no convencionales en México a través de inversiones nacionales o internacionales en el entendido de que las actividades que se generen por la reforma energética estarán en cabal cumplimiento de los derechos humanos.

La técnica de la fractura hidráuica o fracking, es el proceso por el que un fluido – el cual se compone de una mezcla de agua, arena y químicos aditivos – es inyectado en pozos bajo alta presión lo cual genera grietas y fisuras en las formaciones de roca que mejora la producción de esos pozos permitiendo escapar y recuperar el aceite y gas contenido en las rocas de los yacimientos no convencionales.

Existen reservas de aceite y gas por extraer, lo cual se convierte en un atractivo para la industria; es decir, el interés económico se hace presente frente al aprovechamiento de los recursos naturales.

A continuación, se enuncian a continuación diversas etapas que deben tenerse presentes en la aplicación de la técnica, a saber:

  1. Identificación de sitio: Una vez que se tienen los estudios necesarios para considerar que en la zona de interés se localizan yacimientos no convencionales que serán económicamente rentables, entonces se empiezan a trazar los caminos de acceso, lo que genera impactos en el suelo por el tránsito pesado de maquinaria y material.
  2. Perforación de pozos y extracción de gas y aceite: Para ello se utiliza agua y arena que serán mezclados junto con tóxicos. La arena tiene como función que, una vez en el subsuelo, sean sus pequeños granos los que no permitan que las fisuras generadas por la alta presión del agua inyectada se cierren, permitiendo que el producto buscado pueda ser llevado a la superficie. Dentro de este proceso se genera un pozo horizontal de cemento a efecto de que las sustancias tóxicas no puedan ser dispensadas por los mantos acuíferos, señalando que con base en la literatura americana, aún y cuando se reviste el pozo han existido casos de contaminación de los cuerpos de agua.
  3. Agua de retorno: Una vez que se ha extraído el gas o aceite, se genera también agua contaminada con los tóxicos utilizados, la cual deberá ser tratada y dispuesta de manera adecuada. Dentro de este paso del procedimiento, se han generado informes técnicos que mencionan que no se ha logrado retornar la totalidad del agua utilizada, generando con ello la interrogante de los efectos que causa el agua y los químicos en el subsuelo y aguas subterráneas.
  4. Cierre de pozo: El pozo debe sellarse con un tapón de cemento. Se ha comprobado que en EUA no se lleva esta actividad a cabalidad y la autoridad no ha tenido la capacidad técnica ni de personal para llevar a cabo la verificación de esta obligación, situación que podría replicarse en nuestro país.
  5. Transportación y manejo de residuos: Una vez que se generan los residuos peligrosos, es necesario llevar a cabo su transporte y confinamiento. Existen afirmaciones que los residuos generados por esta actividad, requieren de un tratamiento específico que podría encarecer el método de extracción.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a través de su “Guía de Criterios Ambientales para la Exploración y Extracción de Hidrocarburos contenidos en Lutitas” ha reconocido que esta técnica genera impactos ambientales que deben ser prevenidos.

Algunos de los impactos ambientales y sociales más significativos por la utilización del técnica pueden ser: (i) Impactos a la atmósfera por emisiones al aire derivadas principalmente de los sistemas de perforación y emisiones fugitivas de los propios pozos; (ii) impactos al agua principalmente por su uso intensivo así como por el uso de sustancias químicas que son adicionadas al recurso; (iii) impactos al suelo y agua generados por la extracción de compuestos contaminantes contenidos en los yacimientos y por la disposición del agua que se obtiene como resultado del proceso; (iv) impactos por la generación de residuos como resultado de la perforación de pozos, (v) impactos por la fragmentación de los terrenos donde se realiza la actividad; (vi) impactos en la salud humana por el manejo de las sustancias utilizadas durante el proceso; (vii) migración de la población debido a la contaminación de suelos y agua por residuos peligrosos utilizados durante la actividad.

Ante la existencia del principio precautorio, el cual fue inserto en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, mismo que indica que cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente, se considera que las autoridades involucradas no deben emitir autorizaciones o permisos algunos para aplicar esta técnica en México. Para que dicho principio se aplique, será necesario la existencia de un riesgo y que exista una incertidumbre científica sobre la causalidad, la magnitud, probabilidad y la naturaleza del daño, situaciones que se actualizan de manera clara en el caso del fracking. Dicho principio precautorio ha sido de ayuda en temas como los organismos genéticamente modificados.

Ante la incertidumbre sobre los riesgos asociados al fracking así como de los impactos a futuro que éstos traigan aparejados, países como Francia, Irlanda y Bulgaria han impuesto moratorias para el desarrollo de esta actividad, lo que se sugiere ocurra en México.

Sin lugar a dudas, es necesario tener en consideración la protección de los derechos humanos en nuestro país mediante la aplicación del principio precautorio y la interpretación progresiva de los derechos mencionados. La violación de estos derechos puede generarse en zonas que se conviertan en inhabitables por la contaminación del suelo, aire y el agua, la falta de producción del campo a consecuencia de dicha contaminación así como por el aumento del número de enfermedades por residuos utilizados, manejados, transportados y confinados inadecuadamente. En este sentido, debemos pugnar por un desarrollo económico del país pero nunca que esté por encima de la dignidad de las personas.

Finalmente, es indispensable buscar técnicas y tecnologías que sean amigables con el medio ambiente y que reduzcan los impactos en la población y en el ambiente, salvaguardando los derechos humanos y utilizando el principio precautorio para conseguirlo.


(*) Especialista en Derecho Ambiental, Maestra en Gestión y Auditoría Ambiental y Doctoranda en Derecho Ambiental. Directora de Derecho Ambiental y Políticas de VITALIS México, mtejado@vitalis.net

 

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